17 DE JUNIO: DIA MUNDIAL DE LUCHA CONTRA LA DESERTIFICACIÓN
El Día Mundial de Lucha contra la Desertificación fue establecido el 19 de diciembre de 1994 por la Resolución 49/115 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
En la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1992, se convocó a la comunidad internacional a la adhesión a tres importantes Convenciones de Naciones Unidas:
a) Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático.
b) Convención de la Diversidad Biológica.
c) Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD)
Esta última fue adoptada en París dos años más tarde, el 17 de junio de 1994, por lo que en diciembre del propio año la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó ese día para la celebración anual mundial del enfrentamiento al grave problema de la desertificación.
La Convención entró en vigor el 26 de diciembre de 1996 y la Primera Conferencia de las Partes (CoP), máximo órgano de la Convención, tuvo lugar en Roma, Italia, en octubre de 1997. La 6ª CoP se celebró en La Habana en septiembre de 2003 y en ella participaron varios Jefes de Estado y de Gobierno. El presente año 2009, la ciudad de Buenos Aires acogerá en septiembre la 9ª CoP de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación.
El lema adoptado para la celebración del Día Mundial este año es: ¨Conservar el suelo y el agua = Asegurar nuestro futuro común¨
La UNCCD es un acuerdo internacional multilateral adoptado por los Gobiernos en el marco de las Naciones Unidas cuyo objetivo principal es combatir la desertificación y mitigar los efectos de la sequía en los países que experimentan estos problemas. En la actualidad forman parte de la misma un total de 193 naciones.
De acuerdo a los términos de la Convención, la desertificación significa la degradación de las tierras en áreas áridas, semiáridas y subhúmedas secas. La degradación es un fenómeno en el que intervienen diversos factores como la variación climática y la actividad humana.
La desertificación abarca un tercio de la superficie del planeta y afecta a la quinta parte de la población mundial radicada en más de cien países. Como consecuencia de la misma, se produce la disminución o pérdida de la productividad de las tierras dedicadas a la agricultura y la ganadería, amenazando seriamente el sustento alimentario de más de mil millones de seres humanos. Según datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la desertificación le cuesta al mundo más de 42 mil millones de dólares al año.
Nuestro país está afectado por el fenómeno de la desertificación en aproximadamente un 14% de su superficie, lo que significa un poco más de 1,5 millones de hectáreas de suelos, ubicados principalmente en áreas cercanas a las costas. La degradación de los suelos es la razón principal de la desertificación. La erosión, la salinidad, la acidez, la compactación, la aridez y el bajo contenido de materia orgánica son manifestaciones de la degradación de los suelos, a la vez que constituyen factores limitantes en su agroproductividad.
Las principales causas de la degradación de los suelos en Cuba han estado relacionadas con el inadecuado manejo del agua para el riego, las tecnologías no sostenibles de laboreo agrícola, el mal manejo de la ganadería y la deforestación.
De acuerdo con los estudios realizados por el Instituto de Suelos del MINAGRI, la agroproductividad de los suelos de Cuba está muy afectada a causa de su degradación. De esta forma un 46% de los suelos agrícolas se clasifican como Muy Poco Productivos y un 30% como Poco Productivos. Ello constituye un serio factor limitante para la seguridad alimentaria del país por cuanto estos suelos no permiten expresar el potencial productivo de las especies cultivables en más de un 60%.
Cuba cuenta con una Estrategia y un Programa Nacional de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, documentos basados en la integración de los Organismos de la Administración Central del Estado con una fuerte participación de diferentes entidades académicas y organizaciones de la sociedad civil, para la implementación de diversos tipos de actividades y acciones encaminadas a prevenir, mitigar, detener y enfrentar la desertificación y la sequía, así como recuperar la agroproductividad de las áreas degradadas.
Desde 1995 nuestro país celebra el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación, para lo cual se desarrolla un conjunto de acciones de difusión y educación ambiental encaminadas a elevar la cultura y la conciencia ante este grave fenómeno.
Combatir la desertificación y enfrentar los efectos de la sequía son objetivos claves que deben formar parte de las campañas de sensibilización pública en el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación.
La realización de exposiciones, concursos, talleres, festivales y conciertos son actividades esenciales para alcanzar una conciencia ciudadana de la importancia de este fenómeno.
El suelo es hoy el recurso natural más afectado de Cuba y de su buen estado depende, en gran medida, nuestra alimentación. De manera que las campañas y actividades de divulgación deberán estar dirigidas a:
a) Identificar y divulgar las causas que contribuyen a la desertificación en cada comunidad o localidad.
b) Enumerar las acciones que permiten detener o mitigar los procesos de desertificación, así como para recuperar o restaurar las zonas afectadas.
c) Divulgar y promover las experiencias positivas en el uso de prácticas tradicionales en el manejo adecuado del suelo y del agua para el riego.
d) Rescatar los conocimientos locales en la producción sostenible de alimentos.
e) Impulsar las prácticas agrícolas sostenibles en las zonas degradadas para elevar la seguridad alimentaria de la población.
f) Propiciar la creación de una cultura de prevención de la desertificación y de adaptación a la sequía en las zonas con riesgos de ocurrencia.
g) Fomentar el desarrollo de la pequeña agroindustria para la diversificación de las opciones alimentarias.
h) Potenciar la participación activa de la comunidad en todo el proceso de lucha contra la desertificación y la sequía.
Cuba enfrenta hoy un reto decisivo en sus aspiraciones por lograr establecer un sistema agrícola sostenible, capaz de solventar la demanda alimentaria de la población. Uno de los factores principales en el insuficiente rendimiento agrícola es la degradación de los suelos. Contribuyamos a detener eficazmente estos procesos de degradación y a recuperar con urgencia las áreas degradadas, en función de restablecer su fertilidad natural y con ello su agroproductividad. De esta manera estaremos contribuyendo a nuestra soberanía alimentaria.
EL AGUA: EL RECURSO NATURAL MÁS AMENAZADO EN CUBA
La Revolución logró materializar una impresionante transformación de los recursos hidráulicos del país al lograr alcanzar unos 9 mil millones de metros cúbicos de agua como capacidad de embalse, cifra que antes de 1959 apenas registraba los 42 millones.
Ello permitió no solo regular las grandes inundaciones y avenidas de agua sino además disponer de cantidades apreciables para el riego de diferentes cultivos, el desarrollo de la acuicultura y el abasto a la población y a sectores industriales que con anterioridad no disponían de este vital servicio.
Como parte del proceso de desarrollo de la Revolución Hidráulica y con vistas a concentrar los esfuerzos en los principales escenarios sociales y económicos, desde 1997 se identificaron las cuencas hidrográficas de interés nacional, las cuales concentran más del 60% de la actividad económica y el 40% de la población.
Del potencial hídrico de Cuba, considerando tanto los recursos subterráneos como superficiales, solo son aprovechables 24 km3 y de ellos están disponibles 13,6 km3, con una mayor incidencia en las aguas superficiales. Ello nos coloca en una situación moderadamente crítica en cuanto a su disponibilidad.
Los recursos hídricos disponibles per cápita anuales están heterogéneamente distribuidos en el país, siendo las provincias orientales las menos favorecidas, con excepción de Granma, así como las provincias habaneras. La media nacional de 1220 m3 por persona al año nos sitúa en un nivel de estrés hídrico moderado, considerando los indicadores internacionales.
La región oriental de Cuba, comprendida desde la provincia de Camagüey hasta la provincia de Guantánamo, abarca aproximadamente el 50% de la superficie del territorio nacional y una cifra similar de la población cubana, sin embargo, su potencial hídrico es mucho menor: apenas un 9% de los recursos subterráneos y un 20% de los superficiales.
Respecto a la utilización, el riego es el principal destino de los recursos hídricos del país, abarcando casi un 60% del total.
Es importante considerar que es la naturaleza la que nos brinda el agua y por tanto debemos mantener el equilibrio del ciclo hidrológico, por lo que se impone la necesidad de realizar los estudios de caudales ambientales en cada una de nuestras cuencas hidrográficas. Solo así lograremos un verdadero desarrollo sostenible.
Aun no se ha logrado alcanzar una cultura de ahorro y uso racional del agua, tal y como existe en materia de energía. Es imprescindible que se identifiquen, calculen y controlen los índices de intensidad hídrica para cada actividad productiva y de servicios.
¿Cuánta agua se necesita para producir un kilogramo de arroz, tomate o papa? ¿Cuánta agua se requiere para producir un litro de leche?
Producto Agua necesaria en m3 por Kg
Carne fresca de bovino 15
Carne fresca de ovejo 10
Carne fresca de pollo 6
Aceite de palma 2
Cereales 1,5
Cítricos 1
Legumbres, raíces y tubérculos 1
Para lograr una adecuada nutrición de una persona al día (2800 kcal) son necesarios al menos 3 mil litros de agua.
El Cambio Climático, como problema ambiental global, tiene una elevada incidencia en la producción de alimentos a escala universal, por lo que su impacto en la seguridad alimentaria es notable, en particular debido a la disminución del potencial hídrico. Ello es resultante de la acción combinada de varios factores: la penetración de la cuña salina hacia el interior del país, la disminución de las precipitaciones y la contaminación de las aguas terrestres.
Proteger las cuencas hidrográficas es vital, especialmente aquellas que están ubicadas en la zona oriental del país, donde el per cápita de agua disponible por habitante al año es significativamente menor que la media nacional. Particularmente las cuencas de los ríos Toa, Cauto, Mayarí y Guantánamo-Guaso merecen una atención singular.
No se puede esperar a que la situación se torne más aguda. Hay que reaccionar y para ello se deben adoptar medidas de adaptación que posibiliten una mayor racionalidad en el empleo de las fuentes de agua, que las protejan y las conserven para las actuales y futuras generaciones de cubanos.
Entre estas medidas tenemos:
• Reducción de la evaporación del agua en el suelo.
• Plantación de variedades más eficaces en cuanto al agua y más tolerantes a la sequía.
• Agricultura con regadío de precisión y por pronóstico.
• Mejora del suelo para aumentar el rendimiento por unidad de agua.
• Disminución del escurrimiento.
• Reutilización de las aguas residuales.
• Reducción de la contaminación.
Sin lugar a dudas es el agua el principal desafío que tenemos para la producción agrícola cubana, aunque sean los suelos el recurso natural más afectado en la actualidad.
Dr.C. José A. Díaz Duque